LA EDUCACIÓN VIRTUAL, UN CAMINO POR AFINAR
Por: Jenny Sierra Garzón.
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| Fotografía tomada por Jenny Sierra a estudiantes de Florencia, Caquetá del proyecto Telecentros. |
La globalización como fenómeno cultural, social y económico,
tiene sus implicaciones en el
funcionamiento de las organizaciones.
Algunos de estos aspectos hacen referencia a las variaciones del
mercado, la competencia y el recurso humano, el cual exige la aplicación de los
conocimientos propios del empleado, al hacerlos explícitos, compartirlos y en
algunas ocasiones a escribirlos a sabiendas que este conocimiento alimentado a
través de la experiencia y adecuado a los
diversos entornos resulta como esa fórmula
personal clave que marca la diferencia, característica que no podría ser
reemplazable tan fácilmente.
La educación sin duda ha sido un escenario importante en este
fenómeno que ahora nos enmarca en la metodología virtual que cada vez crece y
se fortalece en el mundo y por supuesto en Colombia, permitiendo la formación
profesional con calidad a través de
Internet a quienes viven en diferentes lugares geográficos, utilizando
plataformas especializadas (Learning Management Systems) para acceder a los
contenidos de los cursos, compartir información, comunicarse con los
compañeros, docentes y realizar trabajo colaborativo a través de herramientas
que están a disposición para apoyar el proceso de aprendizaje de los
estudiantes.
En
Colombia los programas virtuales en educación superior al igual que sus estudiantes han tenido un
crecimiento importante. En el segundo
semestre 2005 había 3.834 estudiantes virtuales matriculados y al segundo
semestre de 2013 aumentaron a [1]31.944
estudiantes con una oferta de 2.411 programas en diversos niveles de
formación. De los 2.411 programas
virtuales, 1.955 son de Instituciones de Educación Privada que corresponde al
81% de la oferta y 456 son de
Instituciones públicas que representan el 19%, pero más allá de las cifras que demuestran un crecimiento y de los
requisitos por parte del Ministerio de Educación Nacional para la oferta de los
programas, no necesariamente todos son de calidad existe la necesidad de pensar
que el uso de las TIC en laenseñanza debe fundamentarse en la reflexión pedagógica.
El maestro se convierte en un “problematizador”, considero que su
función está más para proponer problemas que para facilitar soluciones. Esta es quizás una de las posibles
formas de generar espíritus curiosos y
creativos, a partir de las herramientas que propicia la interacción, la
participación y la construcción del conocimiento siendo el estudiante autónomo
y responsable de su propio aprendizaje.
Bajo este marco son las TIC, herramientas que deben ser estudiadas como
viables y pertinentes en el “acto educativo” por el equipo de maestros,
pedagogos en el desarrollo de su [2]función
social y atendiendo a su saber pedagógico deben cuestionar y proponer su
uso partiendo de un análisis acerca de las posibilidades y limitaciones que la
tecnología les brinda.
Sin duda alguna la
enseñanza de informática en una clase donde el profesor (en muchas ocasiones
ingenieros de sistemas sin formación para enseñar), habla de “comandos” y se
dedica a dar instrucciones al estudiante,
no proporciona el mismo significado que participar en un proyecto donde
va descubriendo por sí mismo las diversas aplicaciones de los programas y va
aumentando sus conocimientos de acuerdo con sus necesidades, bajo la
orientación del maestro. Es aquí en
estas prácticas donde cobra sentido la reflexión acerca de la metodología
empleada por el maestro y a su vez aprobada por la institución.

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